En el momento en el que la depilación láser se popularizó, la tranquilidad femenina ganó dos enteros. Ya no es, ni mucho menos, un territorio reservado para determinados bolsillos y con el paso de los años ha ido, además, evolucionando para dar respuesta a las necesidades de la mujer. Sin embargo, hasta ahora, con la llegada del buen tiempo se acababa el chollo. Una de las grandes incompatibilidades de esos rayitos salvadores es que, con los primeros soles, tocaba decirle adiós a esas sesiones que alargan lucir piel en los meses de más enseñar. Tocaba apurar al máximo el calendario, ir de sombra en sombra hasta cumplir con esa cuota previa a tomar el sol y cargar con el cálculo mental de hasta cuándo nos durará la depilación. Sé que exagero, pero el hecho de que la piel bronceada no pueda someterse a los beneficios del láser es algo que necesitaba una solución.
Hasta ahora que, tipo anuncio, el no broncear se va a acabar. Ya no hay incompatibilidades con ese bendito Lorenzo porque, gracias a la tecnología del láser Soprano, es posible someterse a esas últimas sesiones veraniegas con la piel bronceada y sin sufrir ningún tipo de quemadura. Sí, choca con todo lo que sabemos hasta ahora del láser, pero esta tecnología no actúa sobre la melanina –a diferencia de los convencionales- sino que calienta de manera progresiva el folículo piloso hasta destruirlo aumentando la temperatura subdérmica. De esta manera, su incidencia en pieles bronceadas no es dañina: al no dirigirse al pigmento, no identifica la piel morena como tal evitando cualquiera alteración. Una alternativa, además de para las épocas estivales, para todas aquéllas pieles y zonas del cuerpo más pigmentadas. Aún así hay dos tiempos que respetar: no se puede tomar el sol en la semana previa ni durante las 48 horas siguientes a la sesión. ¡Pecata minuta ya!
Por si poder someterse a él morena no era suficiente ventaja, además tenemos que contemplar que el sistema que utiliza –por pasadas, no por disparos- es menos doloroso. Así que, si tienes pendiente alguna sesión, no te lo pienses. Eso sí: recuerda que, a pesar de todo, es necesario que haya un control médico. A estas alturas del partido sobra decir que con la piel no se juega.